ENCUENTRO CON LA HISTORIA

1.EN GUIZAAcabamos de regresar de Egipto,  donde acudimos atendiendo la llamada de la historia. Se trataba de celebrar nuestro cuarenta aniversario, y tanto a Rosa como a mí nos pareció una excelente ocasión para llevar a cabo el viaje que desde hace años teníamos proyectado. Mejor ahora que dejarlo para las bodas de oro; para entonces las pirámides seguirán en pie, pero será bastante menos firme nuestro caminar.

Ha sido una experiencia inolvidable, por varias y muy distintas razones. Siempre un viaje te ofrece ocasión para ampliar horizontes. En un momento en el que algunos se empeñan en alzar fronteras, hemos compartido vivencias, emociones y experiencias con compañeros de viaje de muy diverso origen y condición: mejicanos, argentinos, checos, fineses… y españoles de diferentes regiones: cántabros, vascos, catalanes… Ni el más mínimo estorbo para una excelente convivencia.

Y nos hemos reencontrado con los orígenes. Cinco mil años de historia, y el testimonio vivo de un pueblo que se muestra orgulloso de sus ancestros y que gusta de mostrar al mundo la grandeza de su pasado, aunque le resulte imposible ignorar la penuria de su presente. Un pueblo amigable, donde los conatos de una pretendida revolución enturbian en ocasiones la serena hospitalidad.

Asombra la grandiosidad de los templos, la colosal envergadura de las efigies, la monumentalidad de las tumbas… Y sorprende la serena convivencia; iglesias coptas salpicadas entre racimos de minaretes y cúpulas musulmanas; la cruz y la media luna, compartiendo la luminosidad de los días y el bullicio y el colorido de las noches cairotas.

Hemos bordeado las orillas del Nilo, salpicadas de juncos y palmeras; hemos visitado aldeas y pueblos como el nubio, que desnudan su primitivismo ante la curiosidad del viajero, y le ofrecen la calidez de su sonrisa y un souvenir artesanal a cambio de unas pocas monedas. Tienden la mano y no esconden su necesidad; pero siempre, con la mayor dignidad, en su palma muestran algo que ofrecer.

Admiramos sorprendidos la monumentalidad de las pirámides de Guiza y la serena3.CUATRO COLOSOS majestuosidad de su esfinge. La prestancia de los colosos de Memnon, la grandiosidad de los templos de Luxor y Karnak, y la de cuantos se alzan en el mismo Luxor o en ambas márgenes del Nilo en el ascenso hacia el sur: Edfu, kom Ombo, Philae… Y en todos ellos, la paciente y concienzuda tarea de quienes labraron la piedra  y nos legaron símbolos e imágenes que describen sus mitos, sus creencias y sus costumbres,  desde el rito sagrado a la simple cotidianeidad.

En una de aquellas piedras milenarias, la anónima inscripción de un sufrido artesano, que se muestra feliz por haber conseguido en un sólo día colocar dos piedras de la pirámide en cuya construcción participaba. Seguramente su ferviente deseo estaba en conseguir, desde su humilde condición, un lugar para él y los suyos en el reino de su señor; cuanta mayor honra éste consiguiera, más digno futuro cabría esperar para quienes se esforzaban por conseguirle, labrando su tumba, más digna y fecunda eternidad.

En Dahshur, tras descender hasta el interior de la pirámide ‘roja’, la mayor de las tres que Seneferu, padre de Keops,  en el Imperio Antiguo, destinara a su enterramiento, y contemplar después desde su cara sur tan extraordinaria construcción, sólo cabía reconocer la propia pequeñez.

4.TRES SONRISASY al visitar los templos que, rescatados de las aguas como lo fuera en su día Moisés, se ofrecen al viajero en las orillas del lago Nasser, reconocemos el esfuerzo por salvar del olvido y de la destrucción lo que gracias al esfuerzo colectivo la humanidad entera puede seguir reconociendo con orgullo. Se haría necesario mantener la tensión para conservar sin deterioro lo que la colaboración internacional y una titánica labor de ingeniería consiguieron.

Y de regreso a El Cairo, inmersos en el tráfico bullicioso y anárquico de la ciudad, reconocemos la amabilidad de sus gentes, la serena acogida que brindan al sorprendido viajero que deambula por las concurridas calles y se decide a cruzar -en un alarde de temeridad- el tráfico de sus calzadas. Un ‘caos controlado’ -a decir de uno de los guíTRES SONRISAS Y UN BURROas-, y un permanente concierto de cláxones que ofrecen sin tregua su estridente saludo.

Fuimos a Egipto con la ilusión de quien alcanza la orilla de una aventura soñada, y volvemos satisfechos. En nuestro caso, las expectativas se cumplieron con creces. Puede que a ello contribuyesen de manera decisiva la impagable asistencia de tres guías excepcionales. Ellos nos mostraron, sin empacho, los más altos logros y las páginas más cotidianas y menos sorprendentes de un pueblo, el suyo, al que aman profundamente y del que en ningún caso quisieran renegar. Tomemos ejemplo.

Gracias, Mohamed; gracias, Nagy; gracias, Joseph. Dios os lo pague.

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Mi composición de hoy, dos poemas: el que improvisé tomando un té en el viejo Café de los Espejos y que dediqué a mi buen guía y ahora gran amigo Joseph, y un soneto que trata de recoger mi admiración ante un pueblo que alcanzó las cotas más altas en la historia de la cultura,  y el agradecimiento a sus gentes, que tan amablemente nos han acogido y brindado su hospitalidad.

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A JOSEPH, GUÍA Y AMIGO

Egipto, El Cario y el Nilo,SOBRE LA ARENA

Guiza, Sakkara, Dahshur…

Las pirámides, las tumbas,

las iglesias, las mezquitas,

las sinagogas, los templos…

Los mercados y sus gentes:

cláxones, música urbana

que sabe a baile y concierto.

Vivencias y convivencia

en un mundo sin fronteras,

donde la tierra es de todos

y a todos ofrece y brinda

sus aguas y sus palmeras,

sus arenas y sus vientos.

Querido Joseph, amigo,

mil gracias; Dios te bendiga

y veas cumplidos tus sueños.

El Dios Alá, el Dios Jahvé,

el Dios de todos los tiempos,

el que se aloja en el alma

y que alienta desde dentro.

Si un día vienes a España,

sabe que te acogeremos

con los brazos muy abiertos.

Sigue sembrando ilusión

en cuantos a este tu Egipto

se acercan; que con nosotros

has aprobado ‘cum laude’.

Gracias, amigo Joseph;

gracias, amigo y maestro.

ENCUENTRO CON LA HISTORIA

A las orillas del Nilo llegamos,

donde las piedras reescriben la historia

y donde el alma recobra memoria

de lo que fue y algún día olvidamos.

 

Sobrecogidos, la huella admiramos

de quienes, fuertes, cantaron victoria;

fueron, cual dioses, colmados de gloria

y hoy, sombras ya, su leyenda encontramos.

 

Donde las aguas abrazan desiertos5.EL CAIRO EN LAS MANOS

y son las nubes, sin agua, ligeras,

muestran sus gentes los  brazos abiertos.

 

Con dignidad y costumbres austeras,

viven, se agitan y sueñan, despiertos,

con reencontrar sus raíces primeras.

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Una respuesta a ENCUENTRO CON LA HISTORIA

  1. mario dijo:

    Angel como estas soy mario de mexico compartimos el cruzero por el nilo y te felicito por esa alma de poeta que tienes , y por tus comentarios en este blog esperemos estar en contacto saludos a tu esposa

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