LA HUELLA DE UN VIAJERO

Es la  vida breve viaje que LA HUELLA DE UN VIAJEROemprendemos con nuestro alumbramiento y acaba cuando apenas hemos llegado a tomar conciencia  de nuestra finitud. Y ese caminar se acompasa a lo largo de los años de muy distinta forma. Corremos, intentamos casi volar, cuando la bisoñez nos lleva a considerar la vida como un largo camino que se nos invita a recorrer y que se nos antoja alfombrado de ilusionantes compromisos. Bendita ilusión, que oculta la dureza del camino y nos invita a soñar. Luego, a medida que los años van pasando y se adivina la certeza del final, tomamos conciencia de nuestra limitación, y la senda que se nos antojaba larga y sembrada de promesas es tan sólo un suspiro que nace y se desvanece con igual facilidad. Vamos acortando el paso y al presentir próxima la meta sentimos la tentación  de mirar hacia atrás, pues se nos antoja más denso y dilatado el recuerdo que el trayecto que resta por andar.  Del pasado, con inteligente y oportuna  memoria selectiva, rescatamos los buenos recuerdos y se desdibujan las malas experiencias. Es forzoso reconocer que la esperanza se va tornando añoranza;  y aunque tratamos de avivar el rescoldo y mantener viva la llama,  nadie puede escapar de tan inexorable realidad.

Hace aproximadamente nueve meses, allá por el mes de septiembre del pasado año, inicié mi andadura en este blog. Desde su concepción y a lo largo de estos meses de gestación, ha habido, como en la vida, espacios muertos, anodinos, que transcurrieron sin pena ni gloria, y momentos vívidos, tristes o alegres pero especialmente significativos, que cosiguieron arrancar un nuevo acorde de unas cuerdas que el tiempo destensa por más que tratemos, tozudamente -bendita tozudez- de conservar alerta. No es de extrañar que en un principio los  posts se sucedieran casi a diario, pues son muchos los colores que el arco iris de la vida presenta, y cada color supone una invitación a la reflexión y el comentario. Luego los  espacios se alargan, y la urgencia es menor: volver sobre lo mismo, golpear una y otra vez la misma piedra, pudiera en algún caso ser eficaz, pero por lo general resultaría monótono, repetitivo, carente de interés y poco noticiable.

Hay pues periodos que pasan y se consumen sin sentir y sobre los que la vida se desliza como sobre el hielo, y otros, menos frecuentes, más breves pero sin duda más intensos y memorables, en los que el tiempo parece detenerse, la marcha se aminora y las experiencias se agolpan y acumulan con densidad inusitada. Esta última semana ha supuesto para quien escribe estas líneas uno de esos densos, fecundos y gratificantes espacios que jalonan los mejores momentos y por los que merece la pena sentirse vivo y caminar.

GRIÑÓNComenzó la semana con el Encuentro de Primavera 2013, que así dimos en llamar a la ocasión en que, por cuarto año consecutivo, un nutrido grupo de amigos nos dimos cita para brindarnos un abrazo y estrechar los lazos que nos unieron hace ya cinco décadas y que el paso de los años no ha conseguido desatar. Fuimos compañeros de estudio y de ilusiones; juntos caminamos por nuestra adolescencia y primera juventud, y juntos abrazamos la vocación del magisterio, bajo los auspicios del Señor de La Salle, educador insigne y maestro singular. Hace ahora tres años, alguien tuvo la feliz idea de convocarnos para rendir homenaje a Carlos Urdiales, uno de nuestros formadores en aquellos años. Una treintena de antiguos compañeros acudimos a la llamada; y ahora, cada año, en una u otra parte de nuestra geografía -que son muchos y distintos los orígenes de cada cual- nos seguimos convocando para brindar unidos por lo que fuimos y somos, y hacemos votos por llenar de venturosa experiencia lo que resta por llegar. Abrazos, evocaciones, emocionados reencuentros con quienes cada año se unen a la celebración. Este año la concentración ha tenido lugar en Madrid, antes fueron Granada y Málaga testigos de nuestro abrazo; para el 2014, Zaragoza recogerá el testigo.

Si el fin de semana fue especialmente generoso y la vida nos mostró, a mi esposa y a mí, su rostro más alegre, la experiencia vivida dos días más tarde, el pasado martes, nCON TOMMASO COGATOo le fue a la zaga. Un buen amigo y compañero nos anunciaba la celebración de un singular evento en el Centro Cultural Conde Duque. Concierto de piano, a cargo de un joven concertista, Tommaso Cogato, italiano de nacimiento pero afincado en Sevilla. La fortuna nos concedió disfrutar de su virtuosismo como pianista y de su calidad y calidez personal. Fue un regalo del cielo. Como yo mismo comentaba el pasado sábado, al asistir con  el grupo de amigos a un concierto en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional y disfrutar la asombrosa interpretación de la violinista Hilary Hahn, hay manos que no debieran morir nunca.

Hoy viernes se completa la semana con la celebración del cuarenta aniversario de  SEK-El  Castillo. Mi vida profesional ha transcurrido en su práctica integridad en los colegios SEK, y en su última etapa en este centro que ahora cumple cuatro décadas. Las mismas que  han transcurrido desde nuestro matrimonio; mi señora y yo asistiremos complacidos a la celebración, que se promete llena de SEK-EL CASTILLOemotivos encuentros y feliz balance. Fueron diez los  años de andadura profesional en aquellos lares, primero en el colegio SEK-El Castillo y luego en la UCJC. Con especial fruición espero disfrutar la efemérides.

Y si la celebración de hoy se presenta especialmente amable, ¿qué decir de la que tuvo lugar ayer jueves en el Paraninfo de la Complutense? Allí fuimos convocados y en tan digno y solemne marco se rindió homenaje a don Felipe Segovia OlPARANINFOmo y se anunció el nacimiento de la Fundación que lleva su nombre. Digno y honroso reconocimiento a quien dedicó su vida a la educación, pionero en las más altas cotas del magisterio y que a quien profeso especial admiración y cariño, pues fue para mí gran maestro y mentor.

En el post del pasado 3 de enero, desde las  Islas Afortunadas, donde me hallaba, lamentaba su reciente pérdida. Por entonces también dedicaba un sentido poema a quien durante décadas pilotó la nave en la que se desarrolló mi andadura profesional:

GRACIAS, CAPITÁN

En tus padres hallaste fresca fuente

donde beber la savia de un gran sueño:

hacer de la enseñanza noble empeño

y del aula un espacio inteligente.

 

Eres, Felipe, amigo, hombre valiente,

de tu pasión a un tiempo siervo y dueño,

y el mayor horizonte ves pequeño

para sembrar la luz de tu simiente.

 

Hoy la nave del SEK marcha segura;

que aunque a veces asome la fatiga,

sabias manos conducen su andadura.

GRACIAS, CAPITÁN

 

Querido capitán, Dios te bendiga;

pues quien quiso abrazarse a tu aventura,

tendida siempre halló tu mano amiga.

 

 LICENCIATURA‘Querido capitán’: como a tal le consideré siempre, y le sigo considerando. Quiso y supo aventurarse en una singladura difícil pero especialmente gratificante, y navegar con esfuerzo sin apenas apoyo oficial, pero convencido de avanzar por buen camino. ‘Aula inteligente’ llamó a su diseño educativo, empresa ilusionante pero especialmente comprometida, por la que apostó sin titubeos.

En el homenaje, que ayer con merecido orgullo presidió su hija, Nieves Segovia, presidenta de los colegios y de la Fundación SEK, intervinieron profesores, antiguos alumnos y personalidades del mundo de la educación. Todos se hicieron eco de la gran labor que don Felipe, siguiendo la estela de sus padres, desarrolló, y de la espléndida realidad que la Institución SEK significa.

La celebración supuso para mí, además de una oportunidad para rendir homenaje a quienPROFESOR EMÉRITO fue mi amigo y mentor, una ocasión para el encuentro con personas junto a las que caminé durante años y que acudían a la cita convocados para la ocasión. Compañeros, antiguos alumnos, y padres de familia que se mostraban sinceramente agradecidos hacia quienes confiaron la educación de sus hijos y que nunca se vieron defraudados.

Al recoger el documento que testimoniaba el nacimiento de la Fundación Felipe Segovia, pude reconocerme en sus páginas. Junto a otros cuatro compañeros, me cupo el honor, al inicio de los años setenta, en la primera Convención SEK, de elaborar y redactar el Ideario institucional, que hoy sigue teniendo plena vigencia. En él se aboga por una educación en y  para la libertad, por el respeto al individuo y por la solidaridad y el compromiso sostenido. Ese compromiso que don Felipe Segovia mantuvo hasta el final de sus días y que hoy constituye su mejor legado. Al escuchar el eco de sus palabras, en el vídeo institucional, no pude evitar un estremecimiento. Aunque a la tristeza del duelo por la pérdida se unió la satisfacción que produce el reconocimiento  del deber cumplido.

Querido Felipe, hace unos años publicaste tus memorias, que muy  acertadamente titulaste La huella de un viajero. En ellas, bajo el epígrafe ‘carta a mis coetáneos’ y a modo de epílogo, entre otras consideraciones afirmabas: “Nuestro premio no será sólo el sentimiento de un deber cumplido, sino que su eco inundará nuestros corazones, que necesitan más que nunca el calor del cariño”.  Ese fue el sentimiento que anegó ayer nuestro espíritu, al congregarnos para rendirte un merecido homenaje y recordar la ingente obra que emprendiste y en la que nos sentimos comprometidos cuantos a tu lado remamos por alcanzar la orilla.

Vaya desde aquí mi particular reconocimiento a quienes organizaron el evento y me dieron ocasión de vivir experiencia tan gratificante. Y para ti, Felipe Segovia, mi renovada admiración y esta décima que quiere recoger en sus versos el sentimiento profundamente agradecido.

————————————–

Hora es de honor y alabanza,

de homenaje merecido

al que apostó, decidido,

a favor de la enseñanza.

Siempre tuviste esperanza

de abrir nueva singladura;

hoy la fruta ya maduraHUELLA DE UN VIAJERO

recoge, pues la sembraste;

Felipe, siempre soñaste

y tu sueño es tu ventura.

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Una respuesta a LA HUELLA DE UN VIAJERO

  1. Ramiro Duque de Aza dijo:

    Gracias por la mención que haces de mi amigo, al que estimo y soporto como puedo, Carlos Urdiales, por referirte al Ideario con el que le dimos alas a los Kostkas ya en 1969 y por el resto de este último papasán. Sigue escribiendo y haciendo hermoso el mundo con tus sonetos y décimas. Esta tarde nos veremos en El Castillo. Un tiempo lejano fue el de Batres, luego más cerca el de Villafranca, ahora el de AFDA.

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