VAMOS A POR EL NIÑO

1.ABUELOSCurioso el anuncio de la lotería del Niño, el primer sorteo del año; bien traídos el doble sentido de la frase, la sonrisa pícara de la anciana, y el gesto desconcertado del abuelo. La esperanza es lo último que se pierde. Claro que una cosa es tener fe y otra esperar milagros…

Para quienes no acostumbramos a apostar, la lotería de Navidad presenta cada año el atractivo de lo novedoso y resulta un elemento más de la tradición , inexcusable en estas fechas, como el belén, el abeto, el espumoso, el turrón o el espumillón; antes lo fueron también el villancico, la zambomba, el aguinaldo y la pandereta. Recuerdo mis años de 2.LOTERÍA DE NAVIDADcolegial, cuando mamá me apostaba cerca del aparato de radio, ante la mesa camilla, cuartilla y lapicero en mano, con el encargo de anotar los premios de cierta cuantía: aquellos en los que los niños de San Ildefonso abandonaban por un momento el soniquete de las ‘diez mil pesetas’, para elevar el tono y anunciar, ‘a bombo’ aunque sin platillo, el premio ‘gordo’ y los que, sin llegar a tanto, tenían enjundia.

‘Jugar por necesidad, perder por obligación’, decía mi madre. Y algo de cierto hay en ello.Loteria del Niño: Huerta del Rey se echa a la calle para celebrar el Gordo | Sorteo del Niño 2012 Aunque cada año, tras el sorteo, las emisoras de radio y los canales de televisión se llenan de reporteros que, generalmente a la puerta de las administraciones, felicitan a exultantes agraciados que no dudan en hacer públicos sueños y proyectos mientras salpican de burbujas a propios y extraños. La cuestión está en la proporción que estos felices ciudadanos representan DOCU_GRUPO DOCU_GRUPO LOTERÍA - SORTEO DEL NIÑOfrente a la multitud de rostros decepcionados que se consuelan pensando en que podía haber sido mucho peor. Porque si el 22 es tradicionalmente el día de la lotería, el 23 es, sin lugar a dudas, el de la salud.

Los niños de San Ildefonso, los gigantescos bombos, el repiqueteo de las bolas… tienen su aquel. Seguramente es esta espectacular parafernalia lo que da a la lotería de Navidad un sabor especial. Esto y el ingrediente corporativo que la acompaña. El número de la empresa, el de la comunidad, el de la carnicería del barrio… Sustraerse a participar es de alguna manera renegar del grupo informal al que se pertenece, sentirse huérfano o desarraigado. Y eso, se crea o no en la fortuna, queremos evitarlo. Así que nadie te libra -en mayor o menor medida- de participar.

portadaNinoParticipacionesLa lotería de Navidad se acompaña frecuentemente de un gesto altruista que muchos ejercen, sin duda,  de buena fe, pero que algunos aprovechan para obtener pingüe beneficio. ¿Quién puede negarse a contribuir a una buena causa, por solo unos euros? Así que te colocan aquí y allá participaciones que en cada caso no suponen especial esfuerzo económico, pero que a la larga acaban alcanzando un monto considerable. Y en el caso de que los números en cuestión resultaran agraciados con la ‘pedrea’, la entidad de turno saldrá doblemente beneficiada. Pues al veinte por ciento de vellón que te colocaron al venderte la papeleta, se sumará  el ochenta por ciento restante, en la mayor parte de los casos. Porque, ¿quién va a tener el cuajo de acudir a la parroquia, al club deportivo infantil o a la asociación de voluntarios para el apoyo a los discapacitados -pongo  por caso- a solicitar los cuatro euros con que la diosa Fortuna quiso favorecerle?

Pero es quien patrocina y gestiona las loterías quien les saca mayor partido. Creo 6.LOTERÍA DEL ESTADOentender -aceptaré gustoso la rectificación si no es así- que el 70% del importe de las ventas se destina a premiar a los afortunados, y el 30% restante revierte en las arcas de la Hacienda Pública. A esta recaudación se ha de añadir desde este mismo año -gracias a la crisis, que no hay mal que por bien no venga- una sustanciosa quinta parte de los premios superiores a 2.500 euros, que los agraciados habrán de tributar, con mayor o menor disgusto, pasado el momento de la euforia. Ingresos para el Tesoro que se unen al mollar bocado de los billetes que, resultando premiados, quedaron sin vender. Negocio redondo, señores, este de las loterías. Menos mal que Hacienda somos todos.

7.LOTERÍA DEL NIÑOComo el dinero del juego, generalmente, vuelve al juego, vamos a pasarnos por la administración de lotería; que ahora toca la del Niño, y dicen que todo recién nacido trae un pan bajo el brazo. Allí nos dejaremos el piquito que nos cayó en la del 22, o haremos, si la suerte nos dejó en blanco, un nuevo intento. Claro que este sorteo ya no tendrá la misma gracia que el de diciembre: ni bombos, ni Palacio Real, ni niños de San Ildefonso… Eso sí, esta vez sin participaciones ni corporativismos: cada uno con la suya; y a quien Dios se la dé, que San Pedro se la bendiga.

……………………………….

Ruedan los bombos, llega la fortuna.

Señores, a jugar; apuesten fuerte,

que hoy es día especial, día de suerte,

y ésta  ocasión feliz como ninguna.

 

Si el premio les llegó, mi enhorabuena.

Si sólo les rozó, sigan, porfíen;

en el del Niño apuesten; y confíen,

si es que no les tocó el de nochebuena.

 

Y si esta vez también pasa de largo,8.VAMOS A POR EL NIÑO

piensen en su salud, que también cuenta.

No es tan solo el dinero el que alimenta,

y algún pobre ha de haber: háganse cargo.

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Una respuesta a VAMOS A POR EL NIÑO

  1. Ramiro Duque de Aza dijo:

    ¡Bueno, pues salud para jugar a la lotería Navidad tras Navidad, muchas Navidades!

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