SI LORCA LEVANTARA LA CABEZA…

 

MONUMENTO A LORCA‘Una patada a la ortografía’. Con este titular denunciaba hace algunos días El Ideal, de Granada, lo que para el buen nombre de nuestra lengua  y para el pretendido homenaje a quien es reconocido como eminente escritor de nuestras letras supone grave despropósito. Entusiasta loa y encomiable gesto de agradecimiento salpicados de imperdonables errores ortográficos, en el Paseo del Violón de la ciudad de la Alhambra, en sendos monumentos al flamenco y a los viajeros románticos. Ni Lorca, ni el flamenco ni el romanticismo merecen ese trato.

Como persona, don  Federico, organizador del Concurso de Cante Jondo en 1922 –de ahí el ERRATAS,3homenaje-, tiene, ha tenido y tendrá defensores y detractores. Su sentido ético y estético y su concepción social y política a muchos entusiasma, a algunos escandaliza y a otros deja indiferentes. Pero todos hemos de reconocer su enorme talla literaria, de ámbito universal. Y ver grabados en piedra semejantes errores no puede ser considerado homenaje, sino atentado –es de suponer que involuntario y fruto solo de la incompetencia- contra el buen gusto y la dignidad del personaje.

errata,9No es este momento ni lugar para enumerar y aclarar la ristra de disparates lingüísticos cometidos, que cualquiera puede interesarse en conocer con detalle, si es que no tuvo ya ocasión de hacerlo. Le bastará, si lo desea y puede soportar el mal gusto,  con echar un vistazo a la hemeroteca de las últimas semanas. Tildes colocadas aquí y allá, de oído, donde se supone han de tener mejor acomodo; uso indiscriminado de puntos y comas, al margen de la más elemental sintaxis;  errores de concordancia… A quienes se les concedió el honor de poner negro sobre blanco lo que está destinado a inmortalizarse en mármol o en granito; y a quienes, responsables del proyecto hicieron el encargo y no mostraron interés ni capacidad suficientes para reconocer errores de tal bulto, abucheo general. Señor lingüista, señor concejal de cultura, señor alcalde… reciban de mi parte una enorme pedorreta, ya que algo más queda fuera de mi alcance.

La ortografía puede resultar molesta, particularmente cuando se desconoce. Pero la complejidad del lenguaje lleva generalmente aparejados riqueza expresiva y matiz diferenciador. Las normas no son aleatorias, sino fruto de siglos de experiencia. Y quienes se esforzaron en analizarlas y fueron capaces de sistematizar la estructura que subyace en la comunicación humana  –oral o escrita- merecen el mayor reconocimiento y el esfuerzo de las generaciones por conservar y mejorar tales logros. Que escritores de la talla de García Márquez o de don Camilo, pongo por caso, hayan usado nuevos modos y se hayan saltado a la torera en ocasiones algunas de esas normas, como quien se suelta el corsé y ensaya por esa vez una imagen más ligera y novedosa, es licencia que en autores de su talla no significan, evidentemente, desconocimiento ni suponen atentado alguno contra la lengua en la que demostraron ser consumados maestros. Lo que aquí denunciamos tiene, desde luego, otro cariz.

A lo largo de mi vida profesional, como profesor de lengua en  la práctica totalidad de los niveles educativos: primaria, secundaria y universidad, he defendido siempre las normas lingüísticas, por considerarlas, como ya he dicho más arriba, patrimonio heredado y de  enorme valor. La conjugación verbal, por poner un ejemplo, puede resultar compleja –más para quien no tiene el castellano como lengua natal-; pero pone en nuestras manos la posibilidad de expresar tal multiplicidad de matices sobre persona, número, tiempo, aspecto, modo… que hablantes de otras lenguas, generalmente no romances, quisieran para sí. La adecuada colocación de las tildes acude en auxilio de la morfología y de la semántica;  y el uso correcto de los signos de puntuación es inexcusable andamiaje sobre el que sostener sin ambigüedad la estructura del discurso.

No denigremos esta herencia con malos usos;  menos aún con el voluntario descuido o el manifiesto desprecio. Los errores son disculpables; la culpable ignorancia, no; menos aún la apatía, cuando no la burla, que disfrazan de indiferencia  la pereza o la manifiesta incapacidad.

Ortografía-en-internetA diario asisto a dislates que me exasperan y me enervan. Puedo perfectamente entender, y disculpo –aunque sería muy discutible su oportunidad-, los disparates que en el televisor, al pie de la pantalla, se suceden en la transcripción literal de improvisados mensajes llegados, vaya usted a saber de quién y desde dónde, a la redacción: participación espontánea, que se vuelca y se sirve sin reparos al telespectador. Pero no son en absoluto de recibo los textos que, previamente elaborados y editados en la misma redacción del canal televisivo para la emisión de telediarios, magacines o similares, tratan de explicar y completar el contenido del reportaje con frases que unen a su elogiable concreción más que frecuentes errores ortográficos, semánticos o sintácticos. Señores responsables de tales programas, asesórense bien y miren a quiénes supuestos lingüistas contratan para tal menester.

Tampoco tengo nada que objetar al lenguaje de los móviles. Como éstos, tiene aún pocos MÓVILaños y habrá seguramente de mejorar en su desarrollo y concreción. Pero en la medida en que su codificación vaya haciéndose  más uniforme y universal, resultará progresivamente más útil y su uso más extendido. Como el morse o la escritura taquigráfica, resulta perfectamente válido. La cuestión está  en saber diferenciar. Yo no suelo utilizar ese lenguaje abreviado, en parte por mi condición profesional y, seguramente en mayor medida, por desconocimiento y por la falta de sintonía que es fácil suponer a mi edad y que considero disculpable.

Pero hay que saber distinguir y acomodarse a cada circunstancia de modo inteligente. Determinados tono y usos retóricos, elogiables  en el orador y que tienen buen acomodo en la tribuna, resultarían sin duda inapropiados y serían tildados de pedantería en una normal conversación. Y formas abreviadas como la taquigráfica o el propio lenguaje de los móviles, útiles sin duda para tomar rápidos apuntes o comunicar mensajes coloquiales o de urgencia, están totalmente fuera de lugar y no deberán ser consentidos en textos de carácter formal; menos aún, en contextos académicos. Siempre he tratado de adoptar la necesaria e inteligente apertura hacia toda forma de lenguaje. Pero siempre he defendido –y seguiré haciéndolo- el necesario sentido de la oportunidad y el respeto que se debe al interlocutor. Veré con total normalidad –y puede que con la misma normalidad llegue yo mismo a utilizarlos- grafismos como tb, xq u otros semejantes; pero nunca los acepté, ni creo que deban ser aceptados, en escritos que aspiren a utilizar el lenguaje con la seriedad y el respeto que la ocasión merece: redacción de proyectos, ejercicios y exámenes académicos, cartas de presentación…

Tomen buena nota, en la elaboración de sus currículos o de cualquier otra solicitud, quienes aspiran a ser bien recibidos. A menos que los destinatarios muestren tan escaso conocimiento de nuestra lengua como los señores de Granada que redactaron, supervisaron y aceptaron, sin padecer lo más mínimo, los puntapiés dedicados a nuestra ortografía.

Señores Gautier, Inglis y  Stuart-Wortley, sepan disculpar la adulteración ortográfica PATADAS A LA ORTOGRAFÍAvertida en sus nombres o en las citas de sus doctas palabras. Don Juan Antonio Corredor, reconocido y sin duda excelente arquitecto, trague saliva y disculpe si puede. El Ayuntamiento, aunque tarde, ha recapacitado y se ha puesto manos a la obra. Nunca es tarde, pero… casi.

¡Ay, si Lorca levantara la cabeza…!

………………………………………………..

Hoy en Granada la tierra retumba.

No es terremoto, ni fallo geológico;

son necedad y baldón paradójico,

causa y origen de tanta balumba.

 

Hoy Federico se mueve en su tumba.

No es de recibo, ni digno, ni lógico;

más que homenaje, es error antológico,

ruido que al vate en la sienes le zumba.

 

LORCA

Puntos y comas y acentos sin tino,

puestos en piedra sin orden ni acierto,

dicen honrar al genial granadino.

 

Si hoy el poeta siguiera despierto,

viendo y oyendo tan gran desatino,

vuelto a dormir, se daría por muerto.

Esta entrada fue publicada en Naturaleza. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a SI LORCA LEVANTARA LA CABEZA…

  1. Rafa dijo:

    “In-precionante” resulta leer aquellas letras; e impresionante, leer las tuyas.

    Muac.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s