EN DEFENSA DE LA LIBERTAD

_manifa_6f89e6a0[1]Cuando me dispongo a escribir estas líneas, las 15:30 del domingo 11 de enero de 2015, medio centenar de dirigentes políticos, llegados a París desde sus respectivos países, abren la marcha en una manifestación convocada en la Plaza de la Libertad.

Nunca es tarde, si la dicha es buena. El gesto resulta, sin duda, encomiable, y esperanzador el mensaje que pretende representar: el mundo libre, unido frente al fanatismo y la intransigencia.  Clamor universal por la defensa de los derechos humanos, más concretamente en este caso, por la libertad de expresión.

Ha tenido que ocurrir una tragedia en un país del primer mundo, para sacudir la somnolencia de los  dirigentes políticos; los centenares, miles de víctimas que a diario y desde hace demasiado tiempo se vienen produciendo en países menos desarrollados, al parecer, no contaban.

Es hora de despertar y –utilizo la expresiva imagen coloquial- ‘ponerse las pilas’. Porque el fenómeno al que estamos asistiendo resulta tanto o más  preocupante que lo que en su día significaron el asesinato de Sharajevo, la invasión de Polonia o, más recientemente, el episodio de la Bahía de los Cochinos. Los dos primeros supusieron el inicio de sendas guerras mundiales; el tercero, la amenaza de una tercera, que no llegó a producirse. La cuestión es: ¿nos hallamos en los inicios de un enfrentamiento mundial?1420631305_443027_1420981699_noticia_normal[1]

No se trata de ser alarmistas, pero tampoco procede ponerse de perfil o mirar hacia otro lado. La postura del avestruz, escondiendo la cabeza  al presentir el peligro, no resulta eficaz para eludir la presencia del cazador.

Los datos están ahí: en junio de este mismo año, Abu Bakr al-Baghdadi  se autoproclamó ‘Ibrahim, imán y califa de todos los musulmanes’,  a la cabeza del pretendido Estado Islámico  EIIL (Estado Islámico de Irak y Levante) con voluntad de expansión por todos los emiratos, Estados, grupos y organizaciones políticas de cualquier signo. La conquista de Siria e Irak, su primer objetivo; a la vista, la expansión por todo el mundo árabe. La Yihad, entendida desde el fundamentalismo más fanático, no reconoce fronteras. El enfrentamiento entre sunníes y shiítas se extiende por  Siria e Irak como una mancha de aceite. A su paso destruyen templos y mezquitas, al tiempo que siegan sin contemplación vidas inocentes. Decapitaciones masivas siembran el horror entre quienes se niegan a la imagesJUOZPVFZ‘conversión’. A todos nos sobrecogieron, el pasado agosto, los vídeos en que se nos mostraban  las ejecuciones de los periodistas estadounidenses James Foley, Steve Stolloff y David Haines y del británico Alan Henning. Otros muchos casos podíamos citar, ejecuciones que, sin embargo, solo representan una mínima parte del horror que se vive en la zona.

imagesHK9960IELo cierto es que lo que pretendemos distante está a la vuelta de la esquina. Turquía o el norte de África pueden ser, en un futuro no lejano, la puerta hacia el mundo occidental. Pero la fuerza de la ola debe ser detenida antes de que se transforme en un destructivo tsunami. La imagen de los líderes mundiales entrelazando sus brazos en las calles de París ha de representar algo más que un gesto de solidaridad con las víctimas de los recientes atentados cometidos por mercenarios o fanáticos muyaidines en territorio francés. Debe suponer el decidido propósito de enfrentar sin paliativos el problema con todos los medios al alcance. Un apoyo decidido a los gobiernos legítimos de Siria e Irak, la medida que resulta más urgente. Y la lucha decidida en todos los frentes, contra quienes pretenden subyugar a los pueblos desde una pretendida ‘guerra santa’.

El fundamentalismo se cobró muchas vidas, en Cruzadas y en purgas inquisitoriales. Eran otros tiempos. Hoy habrá que combatir la ignorancia, la superstición y la intransigencia desde la inteligencia, la tolerancia y la defensa de las libertades. Pero habrá que amordazar con firmeza la agresión incontrolada de quienes se creen en posesión de la verdad y no conocen más lenguaje que el de la violencia.

imagesB1D3VOYYAunque hemos de tener en cuenta que la violencia engendra violencia. Y que esta no es solo física. La palabra y la imagen pueden resultar, sobre quienes se lanzan, claramente violentas. No justificaré en absoluto el ataque sufrido por los trabajadores de Charlie Hebdo. Muy al contrario, mi total repulsa contra quienes lo perpetraron y mis sinceras condolencias con los allegados de las víctimas, con el país vecino al  que pertenecían y con la humanidad entera, pues todos hemos de sentirnos agredidos. Pero, sinceramente, considero que lo ocurrido debe hacernos reflexionar sobre la necesidad de una mínima prudencia, de unos límites que quienes ejercemos el derecho a la libertad de expresión debemos fijarnos. Las ideologías –políticas, religiosas, y de cualquier signo- merecen ser respetadas, siempre que ellas se hagan respetar. La sátira, humorística o no, no debe ir más allá de los límites que marcan el honor y la dignidad de las personas.  Y, aunque no soy quien para dar consejos, este puede muy bien tenerse en cuenta: no introduzcamos la mano en las fauces de la fiera hambrienta, a menos que no nos importe perderla.

Una cosa más: no confundamos musulmán o mahometano con fundamentalista y menos 1420994533-0fec213ded79e4563cb390e1bcf8e6d2[1]aún con terrorista. No podemos lanzarnos a la calle esgrimiendo pancartas que reivindican libertad de expresión y negársela a quienes mantienen sus tradiciones o profesan determinado credo. Nuestro agradecido respeto a quienes, vestidos incluso con chilaba o cubierta su cabeza con el tradicional hiyab, han manifestado su repulsa ante los violentos, codo con codo con quienes, de cualquier raza, costumbre o religión, compartimos los mismos derechos humanos.

…………………………………………

Avanza, con la historia, la cultura;

la humanidad se muestra inteligente,

comprensiva, paciente y transigente:

que tolerar es signo de cordura.

……………..

Mas hay quien no comprende tal mesura,

y ataca con violencia intransigente

a aquel que audaz, quizás irreverente,

no guarda la debida compostura.

………………

Es libre quien con todos los respetos

expresa sus ideas y opiniones

y defiende sus causas y sus retos.

………………

Pero si están hambrientos los leones,images7NDKQ15I

mejor ante sus fauces ser discretos

aunque te sobren juicios y razones.

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Una respuesta a EN DEFENSA DE LA LIBERTAD

  1. Ramiro Duque de Aza dijo:

    Has escrito bien, muchacho. Además de brillante maestro, periodista moderado y a punto.
    Pasados unos días, un par de semanas, te sugiero que comentes a Virgilio, en la Eneida, II,48: Equo ne credite, Teucri. Quidquid id est, timeo Danaos et dona ferentes.
    No os fiéis del caballo, troyanos. Sea lo que fuere, recelo de los dánaos (griegos) aún ofreciendo dones (a los dioses).

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