a propósito del burkini

De entrada, he de decir que la crasis acuñada para la ocasión me parece falta de respeto. Esa forma de vestimenta utilizada por determinadas mujeres a la hora de incorporarse al baño público, nos podrá o no gustar; desde nuestra perspectiva occidental puede ser interpretada    –se interpreta de hecho por muchos- como un gesto discriminador hacia la mujer y un atentado contra sus derechos. Sin duda, la adopción del bikini se considera vez-ropa-playas-Marruecos_EDIIMA20150825_0097_18[1]bastante más aceptable, aunque mucho nos tememos que no hubiera gozado de igual consideración hace solo unas décadas. En cualquier caso, la arbitraria y a nuestro juicio nada bien intencionada acuñación del término  ‘burkini’ nos parece un verdadero despropósito que puede llevar aparejado cierto grado de provocación.

Toda manifestación cultural merece respeto, esté o no en consonancia con otras. No todos los valores son absolutos;  muchos resultan relativos y mudables. También los nuestros. ¿O imagesV2V1D0VKes que no encontramos testimonios suficientes en nuestra propia historia que nos producen sonrojo? En los tiempos que corren, situaciones habituales en otros tiempos como el derecho de pernada, el absolutismo monárquico o las actuaciones inquisitoriales, pongamos por caso, no tendrían un pase.

Muchos  valores reconocidos como tales son susceptibles de mudanza, y con ellos evolucionan las tradiciones y costumbres de los pueblos. Siempre ha habido apóstoles images0CDAE7BP.jpgconvencidos, dispuesto a poner todo su empeño, hasta el sacrificio, por tratar de corregir lo que de otras culturas les resultaba reprochable. Actitud loable, sin duda, basada en el convencimiento y ajena por completo a cualquier forma de violencia. Esta nunca será justificable, por encomiable que resulte el fin que se persigue.

Estamos a favor, en general, a los logros conseguidos durante siglos en favor de los derechos humanos y, en contra, por supuesto, de cualquier forma de discriminación, por razón del sexo, origen, cultura, raza o religión. Y nos resistimos ante actitudes fundamentalistas o sectarias, provengan de donde provengan. En el caso que nos ocupa, imagesYN3MRACI.jpgestimamos que prohibir el acceso a playas y piscinas a mujeres vestidas al completo, por la sola razón de su indumentaria, no deja de ser una forma de violencia y una negación de derechos. Nos podrá agradar o no, pero se trata de una expresión cultural. Hacer juicios de intención sobre lo que esta pueda suponer en la mujer de negación de derechos o de sumisión o renuncia a valores personales  es, cuando menos, aventurado. Pocas indumentarias más recatadas que el tradicional hábito monjil, y no creo que nadie haya juzgado tan indumentaria-religiosa-1[1].jpgextremado recato signo de esclavismo. Es difícil presumir qué hubieran hecho de sus sayas aquellas virtuosas mujeres, de haber decidido tomar algún baño público. No hace tanto que nuestras bisabuelas acudían a la playa cubiertas hasta el cuello. Conocí a quien confesaba haberse enamorado de quien acabaría siendo su esposa, tras observar, al descuido, la gracia de sus tobillos… ¿Hay razón para que ahora nos rasguemos las vestiduras?

Las culturas, como las lenguas de los pueblos, experimentan lenta pero constante aproximación. La evolución, para bien o para mal, es permanente e insoslayable. Dejemos que el tiempo haga su labor. Admitamos los signos culturales, vengan de donde vengan       -siempre, claro está, que no atenten contra la integridad física o moral de las personas o imagesCYK7JUOB.jpgpongan en riesgo la seguridad del individuo o de las instituciones-, con la necesaria comprensión. ¿Acaso nos vestimos nosotros con velos, turbantes, túnicas o chilabas, cuando nos desplazamos a aquellos países en  que su uso resulta habitual? No exijamos a los demás la adopción de actitudes y la inexcusable aceptación de costumbres ajenas, cuando por nuestra parte no parecemos dispuestos, en caso inverso y en justa correspondencia,  a asumir parecida disposición.

La integridad moral va más allá del simple gesto o de la imagen. No estará de más reflexionar sobre el hecho de que si la ocultación del cuerpo femenino nos parece ofensiva para la mujer, nuestra concesión al bañador, al bikini, al topless o al nudismo, pueden ser para otras culturas piedra de escándalo. En definitiva: algo más de tolerancia, diálogo, comprensión… y algo menos de cinismo, no nos vendrían nada mal.

…………………………………….

TAN SOLO, DIFERENTES

 

Quisiera ver un mundo sin fronteras,

donde todo tuviera su color,

ninguno se sintiera superior

y se pudiera amar de mil maneras.

 

¿Por qué ese empeño en levantar barreras

y disfrazar el miedo de valor?

¿Es que ha de ser lo tuyo lo mejor?

¿Son solo tus creencias verdaderas?

religion-ecumenismo[1]

Se nos dio lo mejor, privilegiados

por nacer y crecer con buena suerte

en el tiempo y lugar afortunados.

 

Espero que consigas entenderte

con quien, pese a sus usos desfasados,

no pretende con  ellos ofenderte.

 

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