¿HASTA CUÁNDO, SEÑORES?

Es actitud frecuente, a la hora de aceptar o eludir responsabilidades, y ante la evidencia del tropiezo, echar la culpa al empedrado. Todo menos admitir el error.

A nadie puede extrañar que las promesas electorales queden, en mayor o menor medida, sin cumplir. Forma parte del juego político. Tampoco, que muchos proyectos, nacionales, 1481657469_443026_1481658372_noticia_normal1autonómicos o locales, acaben quedándose en el tintero. Pero resulta difícil explicar que al menos un 40 por ciento del presupuesto municipal –cifra reconocida, que en buena lógica será en la realidad bastante mayor- de nuestra querida Capital, haya quedado, a lo largo del 2016, sin ejecutar.

Entendemos que la buena administración no consiste solo en reducir gastos, sino muy principalmente en saber gestionar los dineros. Y hay que suponer que cuando se hicieron los presupuestos para el año que acaba de concluir, trataron de ajustarse a las necesidades de Madrid y de los madrileños. O así nos lo vendieron, porque esta es la razón fundamental por la que religiosamente apoquinamos cada año nuestra contribución. ¿O va a resultar que más de la mitad del esfuerzo económico requerido resultaba innecesario?  Bueno, en este caso es posible que en el 2017 no haya que contribuir en absoluto, sino que los gastos se cubran con el sobrante del anterior ejercicio. Mucho me temo, y con toda seguridad también ustedes, que no va a ser así.

Desajuste en los presupuestos, ejemplo de clara incompetencia, el que ofrecen los actuales 11rectores de nuestra ciudad, y que, tristemente, es solo un claro ejemplo que hace patente la impericia –no me atreveré a decir la incapacidad- de algunos de los dirigentes –espero que solo algunos- de nuestro país.

El cielo de la política es cambiante y difícilmente previsible. No es raro ver aparecer negros nubarrones en el horizonte, que amenazan tormenta y que a buen seguro acabarán remojándonos. Se les ve venir. Pero estamos tan deseosos de ver amanecer, que preferimos ignorarlos. No perdemos la esperanza, y continuamos expectantes: algún resquicio habrá por el que logre hacerse paso un rayo de esperanza. Siempre cabe esperar una ráfaga de luz que consiga deslumbrarnos; otra cuestión será la consistencia de la fuente en la que nazca. Y esto solo el paso del tiempo lo habrá de dejar al descubierto.

Hemos vivido años de escepticismo y desconfianza. La ilusión de la naciente democracia se ha ido debilitando, como se ensombrece la euforia del adolescente y del joven al llegar la madurez. Es normal que así sea, y que afloren la rutina o el cansancio, excelente caldo de cultivo para el populismo y la demagogia.

Prometer es fácil; comprometerse, no tanto. En los tiempos que corren es fácil dejarse images7cautivar por cantos de sirena que ofrecen soluciones fáciles y novedosas a viejos y complejos problemas. Es preciso estar en guardia y buscar el equilibrio. Ni la extrema sensatez que conduce al inmovilismo, ni la pretendida revolución que acaba arrasando lo que se construyó con esfuerzo.

Afortunadamente, el tiempo da y quita razones y acaba poniendo a cada cual en su lugar. Va siendo hora de hacer balance y sopesar lo conseguido. Adiós a los desahucios, a la corrupción, a los privilegios, al nepotismo y el amiguismo, a la indigencia, a la suciedad, al postureo…, escuchábamos camino de las urnas. Muchos lo creímos, necesitábamos creerlo.consejo_ciudadano_de_podemos-pablo_iglesias-inigo_errejon-espana_113999787_3164422_1706x9601

Mientras el tiempo corre y persiste la niebla, y mientras nuestros políticos buscan acomodo y se tiran los trastos a la cabeza, dentro y fuera de casa, seguiremos mirando al cielo y esperando. ¿Hasta cuándo, señores?

………………………………………………..

Buscar el bien común es fin loable;

denunciar la opresión y perseguirla,

reclamar la justicia y exigirla,

es labor meritoria y respetable.

 

Pero no será digno ni encomiable

sembrar falsa esperanza y esgrimirla

ante quien necesita recibirla,

pues no detiene el hambre el gesto afable.

 

Siempre ha habido en la historia salvadores

que vienen a mostrar su rostro amableimages7phwulq0

y a ofrecernos sus brazos redentores.

 

Mas nunca será digno ni honorable

tender la mano a cambio de favores:

servirse y no servir, es despreciable.

 

 

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sociedad. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a ¿HASTA CUÁNDO, SEÑORES?

  1. Ramiro Duque de Aza dijo:

    Un logro lo de echar la culpa al empedrado y todo lo demás lo firmo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s